La espiral de tensiones comerciales que conjuraba la escalada arancelaria esgrimida por Donald Trump encontraba este fin de semana cierto alivio. Con mayor o menor satisfacción respecto al resultado, la UE y EEUU llegaban a una solución a sus negociaciones que se zanjaba con un arancel universal del 15% desde ambos lados del Atlántico, aunque contempla ciertas excepciones. El gravamen a las importaciones es un balón de oxígeno para la industria del automóvil que ve como se rebaja la tasa que se aplicaba, aunque la presión aumenta para otros sectores como el metal o el agrícola.
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Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

