Desde una economía como la española, tradicionalmente importadora hasta el shock de la Gran Crisis (lo sigue siendo en términos de bienes), y en medio de un alud de titulares catastrofistas sobre la continua dependencia de Europa para casi todo, puede chocar que el Viejo Continente (la eurozona, para ser más exactos) sea una región netamente exportadora en términos comerciales. Esta posición comercial, en su día etiqueta por excelencia de Alemania, se consolidó como el modelo económico del bloque a partir de 2008. Ahora, con los rigores de la geopolítica, los repetidos shocks energéticos, la agresiva política arancelaria de EEUU o la feroz sobrecapacidad productiva de China, este modelo está en serio peligro. No se trata solo de una cuestión cíclica o de que se pase del superávit al déficit por unas pocas cifras. Esta vez el riesgo es estructural, alertan desde ING, y Alemania vuelve a estar, en cierto modo, en el centro de la ecuación.
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Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

