El pasadizo es cada vez más estrecho en los mercados energéticos. Si el bloqueo del paso de Ormuz, por donde discurría una quinta parte del suministro global de petróleo y gas natural, asestaba ya un golpe casi letal a la oferta, los recientes ataques cruzados a infraestructuras energéticas en Oriente Medio han hecho que tanto el conflicto como la crisis energética derivada del mismo hayan entrado en una espiral muy peligrosa. Las palabras de Donald Trump este lunes parando momentáneamente los ataques inauguran una nueva fase también con mucha incertidumbre mientras Teherán dice que seguirá con su estrategia defensiva. La hora sigue siendo grave y, con organismos como la Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertando de que se está ante la mayor crisis energética de la historia, los comodines de los que se está tirando ofrecen un margen limitado y uno de ellos, al que se ha recurrido con máxima urgencia, se está empezando a agotar. Se trata del ya famoso petróleo almacenado en el mar.
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Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

