Con el calor del verano, presente incluso en los primeros días del otoño, se hace difícil pensar en un crudo invierno, pero, si llega, tendrá un efecto devastador en la economía europea. Bank of America alerta en un contundente informe publicado este viernes de que el precio del gas natural europeo se podría disparar a los niveles de 2022 si el próximo invierno es frío. La perspectiva no es nada favorable para esperar que el gas se abarate. Aun al contrario, Europa inicia el otoño con unos niveles de almacenamiento en mínimos, sufriendo la reducción de las exportaciones de Qatar y compitiendo duramente con los compradores asiáticos por el gas natural disponible. Un invierno frío puede dar la puntilla a un horizonte para el corto plazo ya de por sí sombrío, hasta el punto de devolver a Europa a los momentos más oscuros de hace cuatro años, cuando la guerra en Ucrania catapultó el coste de la energía en el continente y desató una dolorosa espiral inflacionista.
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Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

