La guerra en Irán ha irrumpido con fuerza en los mercados, devolviendo una volatilidad que parecía controlada. La incertidumbre crece al ritmo de las rectificaciones y cambios de tono del presidente estadounidense, Donald Trump, que alteran casi a cada hora el rumbo de los inversores. En ese clima de desconcierto, las ventas se extienden por las Bolsas, la deuda e incluso el oro, tradicional refugio en tiempos convulsos. Europa, que a comienzos de año se presentaba como una de las regiones más atractivas por valoración y perspectivas, queda ahora en el centro de la diana, lastrada por una dependencia energética que vuelve a situarla en primera línea de vulnerabilidad.
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Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

