El Ejecutivo espera aprobar mañana el acuerdo en el Consejo de Ministros.

La negociación sobre la extensión de los ERTE se adentra en una etapa decisiva y el nuevo plazo de vencimiento se ha convertido en el eje central de las conversaciones en el seno de la comisión tripartita. Este fin de semana, los contactos entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos han continuado, y los empresarios han redoblado los esfuerzos para lograr extender la cobertura de los ERTE hasta final de año.

El Gobierno se ha mostrado abierto a extender esta fórmula -de hecho, la semana pasada la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz instó a la comisión a llegar a un acuerdo de forma que mañana mismo pudiera se aprobado por el consejo de ministros- aunque en público ha hablado siempre del 30 septiembre como fecha de esta prórroga.

Los empresarios buscan una mayor estabilidad, mientras el Ejecutivo defiende que no se cierra a nuevas extensiones, pero argumenta que ante una incertidumbre tan extrema, es preferible dar pasos más cortos. Los sindicatos, por su parte, también ven con buenos ojos la extensión hasta diciembre, sobre todo para sectores como la hostelería, sobre el que aún penden demasiadas incógnitas. La reclamación de un terreno de juego más estable no es nueva en la orilla empresarial. Tras la firma del acuerdo que prorrogó hasta julio los ERTE los empresarios aseguraron que hubiesen deseado «un acuerdo a más largo plazo que hubiera dado seguridad y certidumbre a las empresas y a las personas trabajadoras, para acompañarlas en el proceso de recuperación total de la actividad».

Del documento que salga de la comisión deberán conocerse, además del nuevo plazo, los sectores que podrán acogerse a los ERTE y sus condiciones. Se da por descontado que turismo, hostelería y algunas industrias como la automoción seguirán incluidos. Además, los empresarios solicitan una mayor flexibilidad que permita incluir progresivamente a la plantilla e ir rotándola. La semana pasada, durante su intervención en la comisión de reconstrucción del Congreso de los Diputados, Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, y Gerardo Cuerva, de Cepyme, pusieron de ejemplo un hotel con 20 recepcionistas y demandaron que a, ante un pico de demanda, se les pudiera sacar del ERTE durante un tiempo determinado a los empleados necesarios. La fórmula, defendieron, sería buena para la empresa y generaría un ahorro para el Estado.

Una de las claves será, sin duda, cómo se estructura la clasificación de los ERTE denominados de «fuerza mayor» a los de «razones económicas», que tienen unos términos más flexibles. Y es que aunque se levanten las restricciones a la movilidad es muy probable que muchas empresas no puedan volver a la actividad en los mismos términos que lo hacían antes de la pandemia, por lo que los expertos aseguran que un diseño demasiado rígido podría ser letal.

 

Deshibernar
Se da por descontado que el Gobierno mantendrá los incentivos a la activación vía exoneración de cuotas, ya que considera que está teniendo buenos resultados en la recuperación del empleo. El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha asegurado que están trabajando en una prolongación de los ERTE más allá de junio con «una parametrización similar a la que hemos tenido hasta ahora, porque pensamos que ha funcionado bien».

Según dijo, el retorno a la actividad está reactivando el empleo de forma significativa y señaló que en mayo se han recuperado más de 200.000 empleos. Hasta la semana pasada habían salido de los ERTE algo más de 700.000 trabajadores de los 3,7 millones que llegaron a estar afectados a mediados de abril, por lo que se espera que junio mantenga la tendencia.

En el mundo económico se mantiene el aliento ante la posibilidad de que hoy se anuncie un acuerdo. Tras el emplazamiento de Díaz a llegar a un pacto inminente, el jueves de la semana pasada CEOE se quejó de que aún no conocía la propuesta del Gobierno y enfrió las espectativas de una fumata blanca. «Es muy difícil que se hable de flexibilidad y se pida a la gente que trabaje el domingo porque el papel llega tarde y el lunes hay que decir que sí», dijo Garamendi.

No obstante, dejó clara su intención de llegar a acuerdos: «Nos jugamos mucho», dijo. También lo hace el Gobierno. No en vano, Díaz se ha referido al diálogo social como «la marca de la casa».

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

 

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