La racha negativa que la economía de México arrastra desde 2019 se intensificará durante este año. En medio de la crisis provocada por el nuevo coronavirus (Covid-19), México será en 2020 el tercer país latinoamericano que sufra la recesión económica más profunda, sólo superado por Venezuela y Belice, según estima el Fondo Monetario Internacional (FMI). El desplome del PIB sería del 6,2% en el segundo año de mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, AMLO.

Los efectos económicos de la pandemia ya son evidentes. Abril registró la pérdida de 555.000 empleos, la mayor bajada mensual en la historia; mientras que la caída del PIB en el primer trimestre fue del 2,4% comparado con el mismo periodo del año anterior, según el Inegi, el equivalente al INE en España. México ya venía de caer un leve 0,1% en 2019, un año marcado por la incertidumbre generada por López Obrador y su agenda de austeridad presupuestaria.

«El consumo privado bajó, mientras que el cambio de las prioridades en los programas del sector público provocó una ralentización del consumo del gobierno y una caída de la inversión pública», dice en un reciente informe el Banco Mundial para explicar la contracción de 2019.

El Covid-19 no cambia los planes de AMLO. «Si ya tenemos zapatos, ¿para qué más?», dijo esta semana en una rueda de prensa en la que aseguró que la crisis es momento de ahorrar. A diferencia de otros países de la región, que han acudido a organismos financieros globales como el FMI en busca de liquidez para financiar programas de estímulo económico, López Obrador se muestra reacio a suscribir préstamos con esas instituciones y ha preferido responder a la emergencia con recortes a los salarios de altos funcionarios y cerrando agencias gubernamentales.

Sólo hay tres proyectos públicos que no serán víctimas de los recortes: el Tren Maya, el Aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas. «Ni un paso atrás, tenemos que reactivar la economía lo antes posible», indicó para justificar la necesidad de esas obras que en el futuro se convertirán en los proyectos emblemáticos de su presidencia.

Mientras tanto, la economía enfrenta una caída de ingresos debido a que sus cuatro principales motores funcionan a medio gas: son el petróleo, las remesas, la industria y el turismo. El turismo, que representa casi un 9% del PIB, se encuentra detenido ante las restricciones de viaje por el virus. Por su parte, las remesas que envían los mexicanos en Estados Unidos subieron en marzo, pero podrían decaer si la situación económica no mejora en la primera potencia. Las remesas representan la segunda entrada de divisas para el país mesoamericano.

Además, la desaceleración económica en Estados Unidos impacta de forma severa a la industria de exportación mexicana. El vecino del norte es el destino del 80% de los productos de exportación que son manufacturados al sur del Río Bravo, motivo por el que se suele decir que cuando Estados Unidos se resfría a México le da una pulmonía. En este caso, es literal.

Y, en cuarto lugar, se encuentra la bajada de los ingresos del petróleo ante la caída mundial de los precios. En su presupuesto para 2020, México proyectaba que el barril tendría un precio promedio en los 49 dólares, pero el costo del WTI y del Brent se situaba por debajo de los 30 dólares a finales de esta semana.

Esta situación de bajos precios de petróleo se produce en medio de un ambicioso plan de López Obrador para mejorar las finanzas de Pemex, la petrolera estatal. Con la intención de aumentar la producción, que ronda los 1,7 millones de barriles, el gobierno otorgó a Pemex generosos recortes fiscales para también ayudar a la empresa con su enorme deuda de unos 100.000 millones de dólares. A pesar de estos esfuerzos, dos de las tres agencias de calificación redujeron en abril la nota de los bonos de Pemex a «basura». Fitch bajó la nota a «BB», mientras que Moody’s «Ba2».

15.400 millones en infraestructuras

Los tres proyectos de infraestructuras que se han librado del tijeretazo de AMLO pueden suponer un alivio para la economía mexicana. El Tren Maya es un proyecto ferroviario para la Península de Yucatán, con un presupuesto de más de 120.000 millones de pesos (4.500 millones de euros). FCC ganó con un presupuesto de unos 706 millones de euros un concurso para construir un tramo de este corredor.

El Aeropuerto de Santa Lucía, con un presupuesto de 95.000 millones de pesos (3.620 millones), será construido a las afueras de Ciudad de México y consiste en reconvertir una base militar en un aeropuerto civil. Este proyecto es la respuesta de AMLO a su suspensión del nuevo aeropuerto de Ciudad de México, una mega obra de unos 11.400 millones de euros que había sido propuesta por el expresidente Enrique Peña Nieto. El extinto aeropuerto estaba construido al 30% cuando fue cancelado y en él participaban multitud de empresas españolas, entre ellas Acciona y FCC.

En tercer lugar, la refinería de Dos Bocas es el intento de AMLO para que México tenga capacidad de refinar su propio petróleo. Pemex produce unos 1,7 millones de barriles diarios, pero México apenas tiene capacidad para refinar la mitad. Para lograr la autosuficiencia petrolera, el gobierno planea desarrollar esta refinería por un costo de 8.000 millones de dólares, cerca de 7.300 millones de euros.

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

 

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