Las grandes fábricas vascas retoman una cierta actividad después de la incertidumbre vivida en las últimas jornadas. Tras las negociaciones entre el Gobierno español y el vasco, que han llevado al primero a permitir a la industria una producción “mínima indispensable”, ayer retomaban la actividad, de manera muy limitada, empresas como Tubacex, Tubos Reunidos o Nervacero. Entre las acerías que seguirán paradas destaca la ACB de Sestao, en este caso por falta de pedidos, mientras que Aceros Olarra utilizará la bolsa de horas de flexibilidad en los próximos días para reabrir el martes 14, primer día laborable tras la finalización, si no hay cambios, del estado de alarma. También trabajan con la previsión de volver al trabajo el día 14 de abril tanto Mercedes como Michelin, ambas sujetas a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

El Ejecutivo vasco, muy crítico con el decreto inicial del Gobierno español que obligaba a la paralización de toda la actividad industrial no esencial, suavizó ayer su postura al considerar que la última modificación de Madrid que permite una actividad mínima “tranquiliza” a las empresas y “aclara” el panorama económico. “Ahora la situación está más clara y lo que hay que hacer es trabajar en esta situación de la mejor manera posible para salir de la crisis sanitaria lo antes posible”, decía ayer la consejera Arantxa Tapia en Herri Irratia.

Sobre las dudas que quedan en torno a cuáles y en qué medida son las actividades que pueden considerarse mínimas indispensables, el Gobierno vasco interpreta que prácticamente todo el sector industrial podrá retomar un pequeño volumen de trabajo. Sobre la industria de gran consumo como es la siderurgia, Tapia recordó que una parte del sector destina la producción a un segmento esencial como es el alimentario, además de ser decisivo para la estabilidad del suministro eléctrico.

En ese sentido, y a pesar de que no hay una única interpretación respecto al último cambio del Gobierno español, ayer varios de los pesos pesados de la industria vasca volvieron a poner en marcha la maquinaria. Fue el caso de la alavesa Tubacex, que retomó la producción al ralentí en el turno de tarde, o de Tubos Reunidos, con plantas en Amurrio y Trapagaran. Esta última en todo caso ya negocia un ERTE con la parte social ante la caída de pedidos. También la vizcaina Nervacero volvió a encender ayer sus hornos.

PARÓN EN LA ACB En cuanto a ArcelorMittal, la planta de Etxebarri seguirá trabajando como hasta ahora porque fabrica hojalata para el sector alimentario, pero la ACB de Sestao se ve abocada a parar por un tiempo. Una parada que, según fuentes de la empresa, ya estaba prevista desde hace días, es decir, no puede achacarse a los últimos bailes en el BOE, y que se debe sobre todo a la pérdida de pedidos de la automoción. La fábrica sestaoarra se mantendrá sin producción al menos a lo largo de la semana que viene sin que de momento haya fecha para su reapertura.

Sidenor, por su parte, mantuvo negociaciones con sus trabajadores durante todo el día de ayer y finalmente no tomó ninguna decisión. En cuanto a Olarra, recurrirá al bolsín de horas de flexibilidad en los próximos días, indicaron fuentes sindicales, con la previsión de retomar la actividad el día 14 de abril, primer día laborable una vez concluido el estado de alarma, siempre que no haya cambios en ese sentido (el día 13 es lunes de Pascua).

Más allá de la siderurgia, las dos grandes plantas vascas de automoción como son Mercedes y Michelin no tienen previsto trabajar de inmediato, aunque sí han iniciado contactos con los sindicatos de cara al sistema de trabajo a implantar cuando finalicen los respectivos ERTE, en principio el 11 de abril y mantienen la previsión de reabrir el día 14. ELA denunció ayer que entre la plantilla de Mercedes se contabilizan ya 47 positivos por coronavirus. El fabricante ferroviario CAF mantiene cerradas sus plantas de Beasain e Irun, pero desde ayer cuenta con un retén de 44 trabajadores voluntarios, pactado días antes con el comité de empresa, para atender unos pedidos urgentes.

La consejera Tapia recordó la delicada situación de la construcción, prácticamente parada a causa del virus. Además, apuntó al comercio y al turismo como algunos de los sectores que más perjudicados pueden salir de esta crisis, que sufrirán hasta que el consumo privado “vuelva a fluir” y “se engrase la rueda” de la actividad económica.

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

 

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