La recesión de la industria alemana no se contagia al resto de los sectores.

El cierre de cuentas de 2019 confirma que la economía alemana creció en 2019 un 0,6%, el peor dato desde 2013 y que la Oficina Federal de Estadística (Destatis) atribuye fundamentalmente al “brexit” y los problemas de la industria nacional del automóvil. “La economía alemana ha vuelto a crecer, pero con menor dinamismo”, ha resumido Albert Braakmann, responsable de las estadísticas macroeconómicas de Destatis. Al desglosar los datos, destaca de inmediato el comportamiento del sector exterior, afectado por las disputas comerciales. Las exportaciones apenas aumentaron un 0,9 % con respecto al año anterior, mientras que las importaciones se incrementaron en un 1,9 %.

En el ámbito interno, el consumo privado volvió a sostener el crecimiento, con un aumento del 1,6%, y el gasto público subió en un 2,5% en términos interanuales. La inversión en bienes de equipo apenas avanzó un 0,4%, sembrando dudas respecto a la evolución futura. En el otro extremo, la construcción se desmarcó del resto de partidas y repuntó un 3,8 %.

“La débil industria alemana apenas ha infectado hasta ahora a otros sectores de la economía. Esto significa que la crisis actual difiere de la de 2011 a 2013, cuando Alemania fue golpeada por la crisis del euro”, valora el jefe económico del prestigioso Instituto Ifo de Múnich, Timo Wollmershäuser. A comienzos del año 2012/13, recuerda, el país entró en una desaceleración económica, en referencia al leve crecimiento del 0,5% que no repuntó hasta el 2,5% de 2017. El valor agregado en la industria disminuyó, y al mismo tiempo que el de las ramas de la economía relacionadas con el consumidor y la construcción. “En 2019, sin embargo, la economía se ve respaldada por una fuerte actividad de consumo y construcción. Si bien el crecimiento del empleo se ha desacelerado en el último año, el crecimiento de los ingresos de los hogares privados se ha mantenido alto “, agrega Wollmershäuser, “el aumento notable de los salarios, los impuestos más bajos, las pensiones más altas y más beneficios para los niños han fortalecido el poder adquisitivo”.

Wollmershäuser señala además que “el rápido consumo y la inversión del sector público han fortalecido la demanda interna”. Según sus estimaciones, “la política fiscal debería haber apoyado a la economía en alrededor de 0.2 puntos porcentuales en 2019”, mientras que las tasas hipotecarias han caído bruscamente una vez más y los préstamos para viviendas se han acelerado.

Los factores de enfriamiento, por otro lado, son la débil demanda mundial de bienes industriales alemanes y el cambio estructural en la industria automotriz. Ambos han contribuido al hecho de que el sector manufacturero alemán ha estado en recesión desde mediados de 2018. Según las estimaciones del Instituto Ifo, la caída de la producción en la industria automotriz debió frenar el crecimiento del producto interno bruto en 0,75 puntos porcentuales el año pasado y no hay todavía punto de inflexión a la vista. Muy al contrario, el sector ya no tiene reparos en reconocer públicamente que la transición al coche eléctrico costará alrededor de medio millón de empleos en esta industria.

El director económico del Instituto de Economía IfW de Kiel, Stefan Kooths, considera por su parte que “la tasa de crecimiento del 0,6% se debe principalmente a razones económicas. En términos de magnitud, sin embargo, hay un anticipo de las estrechas perspectivas de crecimiento en la década de 2020”. “En las últimas tres décadas, la producción económica ha crecido en un promedio de 1.4%”, recuerda, advirtiendo que “en el curso del cambio demográfico, las posibilidades de crecimiento casi se reducirán a la mitad en unos pocos años. Esto también debería agudizar los conflictos sociales sobre la distribución, especialmente porque los sistemas de seguridad social aún no se han preparado para el ritmo más lento de crecimiento”.

El conjunto del Estado, el Gobierno federal, los Länder, los municipios y la caja de la Seguridad Social, volvió a cerrar el ejercicio 2019 con un superávit conjunto de 49.800 millones de euros, lo que supone un 1,5% del PIB. Pero según los cálculos del IfW, los excedentes se habrán derretido por completo para 2021. “Por lo tanto, el flujo actual de dinero en las arcas estatales no debe confundirse con el alcance no explotado de nuevas medidas fiscales”, previene.

A pesar de la debilidad de la economía débil, Alemania el año pasado un nuevo récord de empleo con 45.3 millones de personas trabajando y un crecimiento anual de 400.000 trabajadores. La otra cara de esta moneda es un estancamiento en la productividad por hora, dado el débil aumento de la producción, e incluso hubo una notable disminución per cápita. Esto expresa sobre todo que las políticas de personal de las empresas hasta ahora han sido muy lentas en la respuesta a la recesión económica, debido en parte a que el cambio demográfico está intensificando la escasez de trabajadores cualificados.

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

 

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