LOS EXPERTOS FÍAN LA EVOLUCIÓN ECONÓMICA A LAS MEDIDAS QUE ADOPTEN LAS COMUNIDADES

Alertan del riesgo de que las nuevas restricciones ahonden la caída del PIB. Piden adaptar los ERTE y los avales del ICO.

La decisión del Gobierno de aplicar de nuevo el estado de alarma para dar a las comunidades autónomas un marco legal sobre el que instrumentar las limitaciones a la movilidad y la actividad viene a dar la puntilla a una recuperación económica más lenta de lo previsto y a unas previsiones económicas del Gobierno recién enviadas a Bruselas.

Es «demoledor» para la confianza de la economía y la reputación internacional de España, aseguró el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, después de que tanto desde el Partido Popular como desde Ciudadanos se reclamara que el estado de alarma fuera de menos de seis meses. Inevitablemente, el decreto supondrá que el efecto de la pandemia «en el crecimiento económico va a ser más abrupto» de lo esperado hasta ahora, asumía ayer el presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Íñigo Fernández de Mesa, matizando que «lógicamente el impacto dependerá de cómo sean los confinamientos» y restricciones que las comunidades apliquen en esta ocasión. En todo caso, el IEE estima que las nuevas medidas harán que la caída del PIB de este año, que el Ejecutivo cifra en el 11,2%, acabe situándose «más cerca del 15% que del 10%», es decir hacia los umbrales más negativos de las horquillas de previsiones anunciadas por los distintos analistas.

«La posibilidad de una segunda ola era previsible», apunta Ángel de la Fuente, director de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), quien cree que ya estaba implícita en la mayor parte de las estimaciones de este año.

Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, asegura que el impacto directo de esta decisión política no va a ser tan grave como el indirecto, «por la pérdida de confianza de las familias y empresas». A su vez, Miguel Cardoso, economista jefe para España en BBVA Research, recuerda que «ya veíamos un deterioro del gasto de las familias por el aumento de los contagios» desde mediados de agosto debido al repunte de los contagios por Covid-19.

Los economistas coinciden en que el nuevo estado de alarma no tendrá los mismos efectos en la economía que el aplicado entre marzo y junio, dado que entonces había limitaciones en la movilidad y ahora no hay restricciones para trabajar. Sin embargo, vendrá a perjudicar, más si cabe, al turismo, la hostelería y el ocio nocturno y pondrán en duda el crecimiento del cuarto trimestre –que desde el Gobierno estiman en hasta el 1,5%– y del inicio de 2021 por el efecto arrastre de la última parte del año.

Sobre el impacto que pueda tener en la recaudación fiscal, Cardoso afirma que «los sectores del ocio y la restauración no son una parte importante en el total de la recaudación», pero cree que las «previsiones del Gobierno para 2021 son «algo optimistas dada la caída acumulada del consumo y el deterioro de la actividad en el cuarto trimestre». «Si las comunidades anuncian más restricciones, que afecten a más sectores, eso sí que afectaría», apunta el economista jefe para España en BBVA Research.

Para contrarrestarlo, Torres ve preciso poner en marcha nuevos estímulos o adaptar los existentes a esta segunda ola. Así, propone ligar los ERTE –que vencen el 31 de enero– a la formación, elevando así la partida de gasto público, y crear dos mecanismos que sustituyan a los avales del ICO a las empresas: uno para aquellas insolventes pero viables mediante créditos participativos, y otro para que las no viables puedan agilizar su reestructuración.

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

 

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