LA CRISIS GOLPEARÁ MÁS A ESPAÑA QUE A EUROPA

Las economías de España, Italia y Francia son las más dañadas de la zona euro, con caídas de más del 10% este año y recuperación en 2021.

La pandemia ha provocado una contracción «más profunda de los que se esperaba, incluso cuando ya detectamos el comienzo de la recuperación», explicó ayer el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, al presentar las previsiones de verano del ejecutivo comunitario. Según la Comisión, la economía de la UE experimentará una profunda recesión este año, A pesar de la retirada de las medidas de confinamiento, la recuperación está avanzando a un ritmo más gradual de lo que se preveía. Estos nuevos cálculos prevén que la economía de la zona euro se contraerá un 8,7% en 2020 y crecerá un 6,1% en 2021. Si se contempla el conjunto de la UE, la contracción será de un 8,3% en 2020 y el crecimiento el año que viene del 5,8%. Según estas nuevas previsiones, la contracción en 2020 va a ser significativamente mayor que el 7,7% proyectado para la zona euro y el 7,4% para toda la UE en las últimas previsiones de primavera.

Los tres países más dañados por esta crisis son, por este orden, Italia, España y Francia, tres de los cuatro más importantes de la UE. España e Italia verán este año un descenso de la actividad económica de 10,9% y 11,2%, seguidos por Francia que perderá un 10,6% de su actividad. Alemania perderá un 6,3% que siendo una cifra enorme, parece incluso muy ventajosa respecto al descalabro esperado para los demás del grupo de los grandes. En 2021 se prevé una recuperación en España de 7,1 y un 7,6 en Francia, mientras que Italia se quedará en un 6,1%.

En el caso de España se aprecia que una vez retiradas las medidas de confinamiento «la recuperación está teniendo menos vigor del esperado». Además, la Comisión prevé que este año el descalabro será un punto y medio peor de lo que se esperaba en primavera, a pesar de que calculan que en el segundo semestre podría tener lugar un cierto repunte que, de todos modos, «no compensará totalmente» el daño causado por la aplicación de las medidas de confinamiento y la paralización de la economía en sectores estratégicos como el turismo.

Bruselas cree que en España la actividad económica «debería continuar recuperándose» con cierto ritmo en la primera mitad del año que viene antes de moderarse a medida que la situación vuelva a normalizarse. Con todo, las proyecciones más optimistas especulan con un desenlace poco brillante, puesto que cuando termine 2021 y si todo va bien, el PIB de España será al menos cuatro puntos inferior al que tenía cuando cerró 2019.

Los expertos de la Comisión son relativamente optimistas respecto a la posibilidad de que el cambio de hábitos de los ciudadanos una vez levantado el confinamiento más riguroso pueda permitir cierta recuperación «firme» en el sector de los servicios que requieren una interacción personal como la hostelería, pero la ausencia de reactivación de los viajes internacionales va a reducir la velocidad en la que se recupere la normalidad en el turismo en general. La actividad industrial depende también de las cadenas de suministro y, aunque los expertos creen que podría recuperarse con cierta rapidez, la debilidad de la demanda interna va a pesar negativamente en su evolución.

Eso explica que en el empleo se pueda prever una caída significativa puesto que la crisis ha tenido un impacto más relevante en sectores intensivos en mano de obra. Por ahora se considera que los ERTE han contribuido claramente a preservar una parte muy importante de los empleos en los sectores dañados, pero teniendo en cuenta las previsiones «son probables mayores incrementos del desempleo» una vez que los expedientes temporales sean retirados.

En un comunicado oficial que acompaña a las previsiones de verano, el vicepresidente de la Comisión para asuntos económicos Valdis Dombrovskis consideró que «el impacto económico de las medidas de confinamiento es más grave de lo que esperábamos originalmente. Continuamos navegando en aguas turbulentas y afrontamos muchos riesgos, incluida una nueva ola importante de infecciones» lo que podría agravar aún más los cálculos sobre el futuro.

En general, los técnicos de la Comisión consideran que el segundo trimestre de 2020 será bastante peor que el primero aunque también afirman que «los primeros datos de mayo y junio sugieren que lo peor puede haber pasado. La recuperación debería acelerarse en la segunda mitad, incluso si sigue siendo incompleta e irregular de un país a otro». Según el comisario Gentiloni, «la rapidez en la decisión de medidas de confinamiento y las distintas estructuras económicas de cada país» explicarían esas diferencias en los efectos de la crisis.

Cuando se le preguntó a Gentiloni sobre las consecuencias que tendrá el plan de reconstrucción en el nivel de deuda de países que ya están muy endeudados, como Italia, España y Francia, dijo que la ambición de mantenerla por debajo del 65% del PIB no debe abandonarse. «Hemos sido muy claros para decir que es el momento para reaccionar ante esta crisis y para prevenir consecuencias económicas aún más graves y las discusiones sobre el nivel de deuda no deben desaparecer, porque a medio y largo plazo sigue siendo una cuestión muy importante».

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

 

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