FUNDIGEX GOES GREEN: REDUCIR LA HUELLA DE CARBONO EN NUESTRAS OFICINAS

Si bien está muy extendido el concepto de reducción de la huella de carbono en la industria, no lo está tanto en otros lugares en los que se considera que el impacto humano no es tan alto. Sin embargo, estamos llegando a unos límites en el cambio climático que nos obligan a todos y cada uno de nosotros a concienciarnos de que nuestro paso por este planeta deja huella y debemos hacer que ésta sea positiva, y no negativa.

Existen muchas razones para reducir la huella de carbono, desde el impacto medioambiental, pasando por la sostenibilidad social y el ahorro de dinero.

Las empresas deben buscar oportunidades creativas para ser lo más autosuficientes posible, y de esta manera obtener reducciones en los costos mejorando así el respeto al medio ambiente.

El término “huella de carbono” se refiere a la cantidad de emisiones de dióxido de carbono y metano de alguna población, sistema o actividad. La huella de carbono no solo se evidencia en la construcción de un edificio, sino también en los hábitos de las personas que trabajamos en el mismo.

Aquí algunas pequeñas medidas, que pueden mejorar nuestro impacto y que además ni cuestan dinero ni tiempo:

1. Pequeños cambios en la calefacción o en la refrigeración: la diferencia de 1º menos en invierno o más en verano, nos aporta grandes ahorros, alrededor de una redución del 10% en el uso de energía.
2. Apagar los equipos que no están en uso en ciertos períodos.
3. Minimizar la iluminación artificial e implementar más luz natural, como tragaluces, paredes interiores de cristal, etc.
4. Instalar luces activadas por movimiento en el interior para asegurarnos que solo están encendidas el tiempo necesario de uso real.

Algunas otras medidas pueden suponer un pequeño gasto inicial pero que se puede recuperar en poco tiempo y el beneficio se prolongará durante años:

1. Reemplazar las bombillas por otras de bajo consumo
2. Actualizar los equipos electrónicos obsoletos o los electrodomésticos, por modelos energéticamente eficientes.
3. Instalación de paneles solares que reduzcan la factura eléctrica.
Cuando emprendamos una reforma en nuestra oficina, debemos plantearnos delante de un plano las zonas más lógicas para poder ser eficientes. Se trata de racionalizar la energía. Por ejemplo:

1. Un equipo de calor cerca de los conductos de ventilación es un desastre, ya que forzamos a los equipos a trabajar más fuerte y de manera continua.
2. Enfriar o calentar una zona de almacén o de archivo como resto de la oficina supone un gasto de energía extraordinaria.
3. El aire acondicionado junto a una puerta a la calle de apertura automática, es un agujero para la atmósfera y para nuestra cartera.
4. Las plantas o zona de jardín junto a la calefacción o salidas de aire son perjudiciales para la vegetación y para nuestro bolsillo.

Ser eficientes energéticamente aumenta también la valía de nuestra propiedad, y en caso de que decidamos vender o alquilar la posesión será un gran valor añadido y que puede marcar la diferencia. Diferentes empresas internacionales han desarrollado un protocolo para la evaluación medio ambiental denominada Certificación LEED® sobre el liderazgo en energía y diseño ambiental. El disponer de ella supone un aumento en el valor de nuestra propiedad y se caracteriza por proporcional una evaluación de la sostenibilidad de las edificaciones valorando el impacto en varias áreas principales, entre las que destaca la eficiencia en el uso del agua o la eficiencia energética, energías renovables y emisores a la atmósfera.

Sin entrar expresamente en la obtención de certificados, vemos que las normas a adoptar para reducir costes y de paso aminorar nuestro impacto medio ambiental son muy fáciles de seguir. Nuestro futuro y el de nuestro planeta dependen de cada uno de nosotros y cualquier medida que adoptemos, por pequeña que parezca redundará en el beneficio común.

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición