FUNDICIÓN, UN NEGOCIO DE VIZCAÍNOS

El primer informe de Empresa XXI sobre la fundición en España muestra que las empresas vizcaínas concentran el 21,7% de los ingresos, aunque el líder es castellano.

El primer estudio sobre el sector de fundición de metales en España realizado por Empresa XXI, en base a la información depositada en los Registros Mercantiles, sitúa casi el 80 por ciento de los ingresos en País Vasco, Cataluña, Aragón y Castilla y León. Esta concentración resulta especialmente alta en Vizcaya, que agregó el 21,7 por ciento de las ventas de las más de 300 compañías analizadas. La importancia de esta actividad tradicional del territorio se refrenda en que las alavesas concentraron el 7,2 por ciento de la cuota nacional y las guipuzcoanas el 6,5 por ciento, muy lejos de las ‘ferrerías’ vizcaínas.

Por comunidades, la segunda plaza correspondió a Cataluña, con el 20 por ciento; y la tercera a Aragón, con el 15 por ciento. Sin embargo, la mayor empresa relacionada con la fundición se sitúa en Valladolid: Lingotes Especiales, que en 2018 fue la única que superó los 100 millones de euros de ingresos (116,3). Este nivel también lo alcanzó la vizcaína Nemak, la histórica Vda. de Ansola, hoy propiedad mexicana y relacionada con la fundición de aluminio para el automóvil.

 

A LA ESTELA DEL AUTOMÓVIL
Precisamente, estas dos empresas muestran la gran relación del sector fundidor con el automóvil, su principal cliente. Un hecho que queda patente en la evolución del Índice de Producción Industrial del INE. Esta tasa recoge que el sector de la fundición registró una baja del 32 por ciento en los seis primeros meses de 2020, porcentaje claramente alineado con la fabricación de vehículos de motor, que sufrió un retroceso del 34,4 por ciento.

En este caso, la tendencia no se debió en exclusiva a la crisis del coronavirus, sino que ya estaba condicionada por el cambio de modelo tecnológico en el automóvil y la incertidumbre generada en los consumidores por el poder político europeo y nacional.

Los datos del INE, así, muestran que el IPI de la fundición a febrero de 2020, antes del impacto del Covid, había retrocedido un 8,4 por ciento en España, desaceleración que ya se manifestó con las bajas anuales del 1,3 por ciento de 2019 y el 4,2 por ciento en 2018.

Un dato positivo en el período fue la resurrección de las inversiones en energías renovables eólicas en el mundo, un cliente destacado de la gran fundición, que se espera compense en parte, a nivel agregado, los problemas actuales de la matricería.

El informe de la fundición en el capítulo empresarial, confirma un desplazamiento de la actividad de las medianas empresas (facturación entre 10 y 50 millones de euros) a las grandes compañías (más de 50 millones de euros) y una estabilización de las pequeñas. En este caso, los datos indican que se produce un incremento de tamaño por el volumen de actividad, ya que las empresas que superaron la cota de los 50 millones de euros de ingresos en 2014 fueron diez, mientras que en 2018, la muestra se elevó a 17. En los otros dos grupos, sin embargo, se registró un ligero recorte de las referencias empresariales.

Los datos agregados de Empresa XXI también confirman un mayor avance de las grandes empresas en cuota de negocio. En 2014 concentraron el 28,5 por ciento de los ingresos, pero en los cuatro años siguientes ganaron 14 puntos y absorbieron en el 42,4 por ciento. En esta evolución también influyó la confección de una oferta más integral que añadió valor añadido a las piezas y a la cuenta de resultados.

El avance de cuota se produjo en detrimento de las medianas empresas, que cayeron del 51,9 al 39,2 por ciento, dado que varias se convirtieron en grandes; mientras que las más pequeñas mostraron su especialización al pasar del 19,6 por ciento en 2014 al 18,4 por ciento en 2018.

Fuente: Empresa XXI

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición