DE BRETTON WOODS A MAR-A-LAGO: EL SISTEMA MULTILATERAL CUMPLE 75 AÑOS EN MEDIO DE UNA CRISIS EXISTENCIAL

En su planta baja, el Hotel Mount Washington todavía conserva la Sala del Oro. Dentro, está una reproducción de la mesa circular rodeada de 11 sillas en la que se firmó, el 22 de julio de 1944, la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, más conocida por el nombre de la estación de esquí vecina: Bretton Woods.

Allí 44 países fundaron, hace 75 años, el sistema multilateral de comercio y finanzas que rige en el mundo desde entonces, organizado en torno a tres organizaciones: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Su objetivo: evitar el unilateralismo y el proteccionismo, y, en último término – aunque eso no lo sabía nadie entonces – sentar las bases para la globalización, el proceso que ha sacado a más seres humanos de la pobreza de la Historia.

El Hotel Mount Washington es enorme, tiene un aire ‘viejuno’, y un estilo arquitectónico alpino, y está en mitad de ningún sitio, a dos horas y media en coche de Boston y tres y media de Montreal. Es imposible pasear por él sin recordar un poco -solo un poco- al hotel de ‘El resplandor’, la película de terror de Stanley Kubrick de 1980 basada en el best-seller del mismo título Stephen King.

Es, en fondo y forma, la antítesis de Mar-a-Lago, el recargado club de campo de Donald Trump en la soleada Palm Beach, en Florida, rodeado de mansiones de celebrities y multimillonarios. Y allí, en Mar-a-Lago, es donde la última candidata del presidente estadounidense al Comité de la Reserva Federal, Judy Shelton, ha propuesto celebrar un nuevo Bretton Woods que devuelva al mundo a un sistema de cambios fijos o semifijos, que es lo que hizo la Conferencia de 1944.

La propuesta de Shelton no tiene ninguna posibilidad de ser llevada a cabo. Pero su idea de que, tras Bretton Woods, viniera Mar-a-Lago, ejemplifica el problema del sistema multilateral creado tras la Segunda Guerra Mundial y que todavía sigue existiendo: Estados Unidos, el país que creó ese sistema y que más se ha beneficiado de él, ha perdido el interés en mantenerlo. El Gobierno de Donald Trump está aplicando a la Administración de EEUU una estrategia basada en debilitar a las instituciones al limitarse a nombrar cargos interinos, mantener las unidades ministeriales con menos personal del necesario, y, sobre todo, inmiscuirse en la burocracia cuando lo considere oportuno.

Y esa estrategia también se está extendiendo al sistema de Bretton Woods. EEUU ha paralizado el organismo de resolución de disputas de la OMC, y con sus guerras comerciales unilaterales ha cambiado la influencia de las instituciones nacidas en 1944. Hasta 2016 se consideraba que Bretton Woods tenía dos retos principales. Uno, permitir el aumento de influencia dentro de sus instituciones de China y de otros países emergentes, porque cuando se celebró la Conferencia, la Tierra tenía dos poderes económicos: Gran Bretaña y EEUU. Otro, adaptarse a un mundo de acuerdos comerciales regionales, con una nueva divisa global, el euro, y con mucha menos pobreza que hace siete décadas, una época en la que gran parte del mundo era una colonia británica.

Todos esos cambios estaban exigiendo a gritos una reforma. Pero entonces, la política cambió en EEUU y ese país optó por el aislacionismo. Así que, ¿qué queda de Bretton Woods, 75 años después? “Todo”, responde Matthias Mattijs, profesor de Economía Política de la Universidad Johns Hopkins.

“El dólar sigue siendo la divisa de reserva del mundo; Estados Unidos sigue garantizando la libertad de navegación, esencial para la libertad de comercio; y las instituciones creadas en la Conferencia siguen existiendo”, arguye.

Otros no comparten ese optimismo. “Más que nada, quedan las instituciones. El sistema de tipos de cambio semifijos desapareció hace más de cuatro décadas”, declara Stan Veuger, del think tank conservador American Enterprise Institute. De hecho, como matiza Veuger, las propias instituciones han cambiado desde que Richard Nixon abandonó el patrón-oro en 1971, la Unión Soviética desapareció en 1991, la globalización empezó a sacar a países de la pobreza en la década de los ochenta, y China entró en la OMC en 2001.

Pero nadie pensó jamás que iba a ser la indiferencia de Estados Unidos hacia estas organizaciones la que pusiera el sistema de Bretton Woods en crisis existencial. Los 75 años de la Conferencia están pasando, así, desapercibidos, igual que sucedió con los 75 años de la OTAN, en marzo. Bretton Woods es el pasado; Mar-a-Lago, tal vez, el futuro.

 

Noticia propuesta por FUNDIGEX – Asociación Española de Exportadores de Fundición

 

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