ALEMANIA SALE DEL BACHE ECONÓMICO Y DA IMPULSO AL PIB DE LA EUROZONA

La zona euro arrancó el año dejando a un lado, al menos de momento, el vértigo de bordear el precipicio. Alemania, la principal economía de la moneda única, salió del estancamiento de los últimos seis meses. La oficina estadística Eurostat confirmó este miércoles que el producto interior bruto (PIB) del país se expandió un 0,4% en el primer trimestre. Al mismo ritmo creció el conjunto de la zona euro, que tomó impulso, además, con la salida de la recesión de Italia. Sin embargo, los socios de la moneda única abordarán este jueves las medidas que deberían poner en marcha ante las perspectivas de desaceleración económica de Bruselas.

Los 19 países del euro empezaron el año con brío, dejando atrás la atonía del segundo semestre de 2018. El ritmo de crecimiento se duplicó y permitió coger aliento en pleno recrudecimiento de las hostilidades comerciales entre Estados Unidos y China y de nuevos episodios que empañan los negocios transatlánticos, como la aplicación de la ley que permite pleitear por bienes expropiados durante la revolución cubana por parte de la Administración de Donald Trump. Y con las mismas incertidumbres internas que en los últimos meses: el cómo y cuándo del Brexit y la amenaza de que las cuentas públicas italianas vuelvan a deteriorarse.

Perspectivas grises

Los principales impulsos para Alemania llegaron, precisamente, del interior. La Oficina Federal de Estadística señaló que se incrementó sobre todo la inversión en construcción y equipamientos y el consumo privado. Y dado el bajo nivel de desempleo, los analistas consideran que la demanda interna seguirá sosteniendo la economía, cuyas previsiones de crecimiento fueron rebajadas por el Gobierno de Ángela Merkel el mes pasado hasta dejarlas en un avance del 0,5% para 2019.

El economista jefe de Capital Economics, Andrew Kenningham, consideró que parte del dato positivo de Alemania se debe a “factores temporales”, por ejemplo, el buen ritmo de la construcción gracias al clima. Sin embargo, augura que “perderá impulso” en el próximo trimestre, de igual modo que lo hará la zona euro, que se ha beneficiado también de una “trayectoria estelar” de España. Fuera de la zona euro, también Reino Unido sacó la garra y se sobrepuso al año pasado con un avance del 0,5%.

Las previsiones que ha presentado la Comisión Europea apuntan hacia esa misma dirección: a una desaceleración provocada por las tensiones económicas y sociales dentro y fuera del continente. Bruselas rebajó la semana pasada la tasa de crecimiento prevista otra décima más respecto al informe que había elaborado en invierno (hasta el 1,2% en 2019 y el 1,5% en 2020).

Los ministros de Finanzas de la zona euro discutirán precisamente en el Eurogrupo de este jueves la receta que deben seguir ante la desaceleración. En principio, no se prevé que los socios de la moneda única aborden este jueves la situación concreta de algunos países, salvo que algún ministro pregunte por el anuncio de Grecia de reducir los objetivos de superávit fiscal. Fuentes comunitarias explicaron que varios países han expresado preocupación por ese cambio fiscal.

La discusión, según fuentes del Ministerio de Economía español, se centrará la política fiscal que deben realizar los socios del euro para no dejar todos los esfuerzos en manos del Banco Central Europeo. La Comisión insta a los países que todavía tienen déficit y una deuda cercana al 100% (como España, Italia, Bélgica o Francia) a que sigan reduciéndola, mientras que los socios que han ido acumulando superávit y tienen unas finanzas más saneadas (Alemania u Holanda) pasen a invertir. Pero los estímulos fiscales siguen desagradando a los halcones. “A algunos [países] les encantan, pero otros los detestan”, resumen fuentes comunitarias.

 

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